Papel en blanco

Se me ocurrió trabajar sobre la estrofa llamada décima espinela y me coloqué frente a la pantalla del ordenador. Entonces empecé a pensar y, como no se me ocurría nada, busqué una música para acompañarme. Entonces encontré la guitarra de Barrios, y todo empezó a salir del teclado. Me encanta esa música y con ella he escrito todo esto.

Rosa

Un divertimento de cuatro sílabas y un apretujado concepto, la rosa.

Estío

Este verano atípico, con altibajos y calor asfixiante está dando poco de sí, pero el otro día hice esto.

Alfonso VIII 2019

Preparando la actuación de septiembre, con tiempo de sobra para arrepentirme. Un poema más, a modo de pregón, de las bondades de este rey que conquistó Cuenca en 1177. Aunque es mas la leyenda que la historia, en este caso he intentado recoger un poco de su vida en dos minutos.

Son

Son cosas que pasan, que escucho, que lucho por olvidar o por recordar, no sé muy bien.

Cosas de casa 1 y 2

Cosas de casa

Nuestra relación empezó muy bien. La dejaba tranquila cada mañana para que pudiese desarrollar su labor sin interferencias, y ella me enviaba un mensaje indicando que había concluido.

En caso de necesidad me avisaba al móvil y yo le ponía remedio. Al volver a casa la trataba de maravilla, le daba las gracias, la aseaba y la volvía a colocar en su lugar de reposo.

Pero ahora estoy convencida de que me ha cogido manía, hace cosas muy raras últimamente. Hoy, sin ir más lejos, la he pillado intentando atravesar la barrera que le puse para evitar accidentes. Y eso que es por su propio beneficio, porque se quedó atrapada un par de veces.

En su descargo, debo decir también, que tengo dos perros en casa, cuya piel está cubierta por sendas mantas de pelo, largo y abundante. Pero eso no es óbice para su comportamiento actual, al menos así me lo garantizaron al principio.

En estas últimas semanas confieso que la he relegado un poco. Por culpa del calor extraordinario he decidido que no trabaje todos los días y he colocado a su lado una torre de ventilador. Y claro, como no tenía a mano un dispositivo para enchufar dos cosas simultáneas, la desconecto por la noche.

Creo que le ha sentado mal, y ya no ha hecho caso a la programación, así que hoy se ha rebelado y ha intentado meterse por debajo de la rejilla de protección del sofá balancín.

¡Mi Roomba, es mi amiga!, que lo sepáis todos y yo la quiero mucho.

Lo digo por si le vale como desagravio y mañana se porta bien.

Macu 30 de junio de 2019

Estamos a 4 de julio y me la ha vuelto a liar.

Esta mañana he salido a pasear los perros, como siempre, y la he dejado programada para trabajar. Al volver a casa sobre las once todo estaba correcto, la he limpiado y colocado en su base.

Después he dejado todas las puertas abiertas, suelo cerrar algunas habitaciones donde veo peligro de que se quede atrancada, y he dado de comer a los perros.

Me he entretenido un rato preparando la comida porque los jueves tengo la costumbre de salir a tomar algo con mi grupo de amiguetes jubilados y no jubilados. Sobre las doce y media he salido de casa tan tranquila; he dejado el ventilador en el salón. Tuco se tumba enfrente y Chavo se pone en la puerta, pero sus colchonetas estaban colocadas en el suelo.

Es decir, para abreviar, toda la casa estaba a su disposición, incluyendo los perros.

Sobre las dos y media he vuelto a casa, he comido y me he sentado en el sillón balancín, entonces he mirado el móvil que no había vuelto a mirar desde las doce, y me he encontrado con el mensaje:

“Roomba, rueda derecha atascada, necesita su actuación”, al principio he pensado que el mensaje era atrasado pero luego he abierto la aplicación y me decía:

Trabajo iniciado a las 12,45h,

Roomba detenida durante dos horas y diez minutos,

Eventos tres.

Apagar; terminar trabajo; volver a base.

Con un vuelco en el corazón le he dado a terminar trabajo y he saltado del sillón para buscarla.

Como toda la casa estaba a su disposición no sabía por donde empezar, así que he entrado en todas partes sin verla, luego, después de un par de recorridos infructuosos, he dado con ella. Debajo del radiador del cuarto de baño, encajada.

Me ha costado sacarla, levantando a duras penas el radiador y tirando de ella con miedo de hacerle una avería, y al conseguirlo ha empezado a hablar. Casi la suelto de golpe.

Como no sé nada de inglés no sé si me ha dado las gracias, me ha llamado imbécil o me ha recitado un poema, ¡maldita ignorancia!

Si no pensase que la revolución de las máquinas está muy lejos aún, creo que me habría dado un jamacuco.

Y aquí estoy, contando la última contingencia de mi Roomba díscola e imprevisible.

Porque hubiera sido un desastre que entrase en el salón y se chocase con el ventilador, o hubiese acosado a los perros y estos se hubiesen atrevido a enfrentarse a ella o.. madre mía, si se mete en la cocina y tira el recipiente que les pongo para beber…

En fin, el sábado la volveré a dejar sola, aunque ya no me fío nada, pero nada de ella…

Macu 4 de julio de 2019